
La comercialización de productos químicos implica mover, almacenar y transformar la presentación de mercancías peligrosas o de alta especialidad. Por ello, los procesos desarrollados en los centros de distribución requieren controles estrictos que ayuden a prevenir derrames y aseguren una gestión adecuada de los residuos.
Una operación ambientalmente responsable también contempla la correcta disposición de mermas, empaques, productos peligrosos y residuos electrónicos. A esto se suma la gestión de insumos como sacos, materiales de emplayado y tarimas de madera, cuya reutilización puede contribuir a reducir la dependencia de recursos naturales.
La sostenibilidad también requiere medir el consumo de agua, energía y combustibles, así como cuantificar las emisiones generadas por las instalaciones, el transporte y la cadena de valor. La optimización de rutas logísticas y el uso de flotas más limpias pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, disminuir los costos de combustible.
Proteger a las personas para fortalecer la continuidad
La dimensión social de una operación sostenible comienza con la salud y seguridad de los colaboradores. En el manejo de sustancias químicas, implementar estándares alineados con las Normas Oficiales Mexicanas de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social ayuda a prevenir accidentes, reducir el ausentismo y mejorar el entorno laboral.
La formación técnica, las capacitaciones de seguridad, la prevención de riesgos laborales y psicosociales, las campañas de salud y la atención médica fortalecen el conocimiento y bienestar de quienes participan en la operación.
Contar con personal especializado también permite reducir errores durante el almacenamiento y reenvasado. De esta manera, proteger a los colaboradores no solo representa una responsabilidad social: contribuye a mantener la calidad de los procesos y a responder adecuadamente ante auditorías regulatorias.
Extender la seguridad a clientes y proveedores
La responsabilidad sobre una materia prima no termina con su entrega. La información clara sobre sus características y riesgos es indispensable para proteger a los clientes.
El cumplimiento del Sistema Globalmente Armonizado y el uso adecuado de pictogramas permiten comunicar advertencias para el manejo seguro de los productos. Además, capacitar a los clientes puede ayudar a prevenir accidentes, reducir mermas y evitar interrupciones en sus operaciones.
La seguridad también debe extenderse a la cadena de suministro mediante la evaluación de riesgos y el impulso de prácticas de abastecimiento responsable. EcoVadis analiza precisamente aspectos como el medio ambiente, las prácticas laborales, los derechos humanos, la ética y las compras sostenibles. En su evaluación de 2026, KOPRIMO obtuvo 60 puntos en medio ambiente y 60 en prácticas laborales y derechos humanos, resultados respaldados por el uso de energías renovables, la optimización logística y el manejo seguro de sustancias.
Una operación sostenible no es únicamente aquella que reduce su impacto ambiental. También es la que protege a las personas, proporciona información transparente, cumple con las regulaciones y previene riesgos en toda su cadena de valor.
Para KOPRIMO, operar con seguridad significa fortalecer la confianza, proteger la continuidad del negocio y avanzar hacia una gestión cada vez más responsable.





