EL SECTOR AGROINDUSTRIAL, IMPORTANTE MOTOR DE LA ECONOMÍA MEXICANA

El consumo de alimentos a nivel mundial ha presentado cambios vertiginosos en las últimas décadas, asociados principalmente al crecimiento poblacional, el desarrollo económico, la disponibilidad de alimentos, la salud y la nutrición, así como a modificaciones en las preferencias de los consumidores.

Estas tendencias en la demanda implican un cambio en la manera de producir alimentos, por lo que es indispensable que la actividad agroalimentaria no sólo se enfoque al incremento de la producción, sino también a la mejora sostenible de los factores económicos, sociales y medioambientales que satisfagan los requerimientos de los mercados y que la posicionen como un negocio rentable y sostenible.

México, como uno de los principales países productores y exportadores de alimentos en el mundo, cuenta con el potencial productivo, las condiciones agroclimáticas, y la infraestructura y disponibilidad de mano de obra especializada para adaptarse a la demanda de los mercados nacional e internacional, posicionando al sector agroalimentario como uno de los principales sectores.

La contribución relativa de la agricultura al PIB ha disminuido prácticamente en todos los países. La proporción de empleo agrícola también ha decrecido. La creación de ciudades rurales y pequeños núcleos urbanos han cerrado la brecha entre campo y ciudad; sin embargo, las expectativas de encontrar un empleo estable y remunerado son más bajas para los jóvenes rurales. Las pequeñas empresas no agrícolas pueden generar empleo, especialmente para los jóvenes, se abordan las limitaciones de falta de capital y su condición institucional de informalidad.

La urbanización requiere alimentos que puedan ser procesados, transportados, almacenados y distribuidos con facilidad. Esto implica una mayor coordinación vertical a lo largo de la cadena de valor en la que se dificulta la integración del pequeño agricultor de producción primaria a un entorno de mayor intensidad de capital y conocimientos. Por otra parte, el desarrollo de sistemas alimentarios, resultado de una producción intensiva y una cadena de suministro cada vez más larga, está asociado a mayores emisiones de Gases de efecto invernadero. El cuidar que la producción primaria se realice con bajas emisiones podría compensar en parte las emisiones de etapas posteriores.

Producir más alimentos, sanos y libres de plagas, requiere necesariamente de la investigación y la innovación como detonante de nuevos mecanismos productivos que conlleven a acelerar este motor que genera una base importante de empleos.

De acuerdo a un estudio publicado por inforural denominado Atlas Agroalimentario 2020;  de 194 países en el mundo, el posicionamiento de México como el decimosegundo productor de alimentos con un total de 288 millones de toneladas producidas y una derrama económica de 1 billón 199 mil 371 millones de pesos, es resultado del esfuerzo colectivo entre productores del sector primario y el gobierno para hacer de nuestro país un referente de la oferta alimentaria mundial por calidad, inocuidad, diversidad y sabor de sus productos.

Entre los productos agroalimentarios mexicanos que más presencia tienen en el mundo destacan la cerveza, el aguacate, las berries, el jitomate, el tequila, los pimientos y la carne de bovino. La existencia de 12 tratados de libre comercio, aunados a la firma del T-MEC este año pasado, sin duda abonarán para que la presencia de México en el mundo sea cada vez más grande.

En Koprimo tenemos claro que el campo mexicano no se detiene, está dando frutos y lo seguirá haciendo hasta alcanzar la autosuficiencia alimentaria, motivo por el cual nos especializamos en distribuir productos de alta calidad para abastecer y apoyar al sector Agro.

 

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